En 2023, a punto de dejar mi trabajo en el mundo corporativo, creía que tenía miedo a lo que iba a perder: el sueldo, pertenecer a algo grande, seguir subiendo la escalera.
Cuando fui adentro a mirarlo, encontré otra cosa. No tenía miedo a no ser capaz. Tenía miedo a mi potencial. Porque sabía lo que podía crear si me lo permitía, y eso implicaba un compromiso con el que ya no iba a poder negociar.
El ego no te sabotea cuando estás lejísimos de tu verdad. Te sabotea cuando estás a punto de tocarla.
Eso es exactamente lo que cambia en Expansión.









